El descubrimiento sobre el papel de los telomeros en el proceso de envejecimiento, ha permitido prolongar la esperanza de vida utilizando exclusivamente productos naturales.Desde siempre nos han dicho que existe un límite biológico de la vida, pero que puede ser ampliado mediante la mejora de las condiciones de vida y los progresos en las ciencias de la salud. Estos cambios producen unos datos muy valiosos, que son acumulados en nuestro ADN, y consiguen mejorar los condicionantes genéticos, como si de un aprendizaje evolutivo se tratase. La longevidad no dependería tanto de la calidad de vida como de la información que suministrásemos a los billones de células que componen nuestro cuerpo. Estos datos deben ser guardados en un lugar seguro que hasta ahora parecía inaccesible para nosotros: los telómeros, esa parte distal de los cromosomas en los cuales parece radicar el secreto de la inmortalidad y la eterna juventud, y a los cuales dedicamos este libro.